Este sesudo juicio le hace caer en la cuenta de que nada de lo que ha hecho durante su miserable vida le llena el gran vacío que siente, y encuentra la única manera de perdurar en el tiempo, en el recuerdo de aquellos tanto que le fueron fieles como en aquellos donde depositó su sello de sangre, recordándoles su sometimiento en su transcurrir día tras día.
70 años tras el inicio de su barbarie, la sociedad reacciona con valentía manifiesta pues no quiere permitir que un déspota siga recibiendo la recompensa del recuerdo. Me niego a elevar el orgullo en calles y plazas de aquél que defendió la unidad de la patria asesinando a sus hermanos; de aquél que impuso su ley cuando el pueblo ya había decidido; de aquél que realizó heridas tan profundas que aún no han cicatrizado.
Se amparan en la Historia como elemento de identidad para evitar la retirada de insignias y figuras; para acallar la voz popular: No es sólo historia, sino un homenaje que ya ha durado demasiado.
Pero independientemente de lo que hagan, el tirano cumplió su misión: Estar, por simpatía o por las balas, en la conciencia de todos y cada uno de nosotros.
Buenas noches, y buena suerte.