Durante estos días, hemos estado viendo con varios ejemplos bastante expeditivos, cómo la Comunitat Valenciana se dirige, en un rumbo meticulosamente fijo, hacia la construcción faraónica, desembolsos elevados, limpiar la fachada hacia el exterior, y sobre todo, una nula distribución de erario público, pues sólo hay que observar dos de los mejores indicadores de bienestar social que existen: Educación y sanidad.
Pero no os preocupéis, que la Sanidad va mucho mejor; eso es lo que dicen los nuevos estudios de 2007: Somos los primeros... por la cola: No hay médicos, no hay camas, y los pocos hospitales que se construyen (Nos quieren hacer creer que con la Nueva Fe ya está todo arreglao) los ponen en manos de regentes privados; esto es: Sanidad les paga según el número de enfermos que admitan y ellos administran el dinero con una salvedad: Son una empresa privada, y como tal, buscan el beneficio. Tanto es así que en el Hospital de la Ribera (uno de los más nuevos pero con peores calificaciones) no te hacen ni un mísero electrocardiograma cuando te sometes a una operación quirúrgica con anestesia general (gracias a Dios que ya tenía yo hecho uno).¿Es usted mujer?¿Va a dar a luz? Pues juegue a la ruleta rusa de la epidural!, pues sólo 12 hospitales en jornada laboral cuenta con este servicio de anestesiología y reanimación (si te da por parir un sábado noche, ya es lo mejor que te puede pasar)
¿Listas de espera en la CV? No... pues aquí directamente ni esperas, vas directamente al hoyo. O eso es lo que le pasó a un enfermo de Cáncer que no llegó ni a ser atendido antes de morir.
Cuesta creer que la gente confíe en personas como el expresidente Zaplana que declaran estar en la política "porque necesita mucho dinero para vivir". Están a sus anchas, gustándose en el poder. Y lo peor de todo es que la alternativa ahora mismo es débil, quebradiza y lleva demasiado tiempo buscando su camino.
Buenas noches, y buena suerte.
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